miércoles, 30 de noviembre de 2011

Los Armats en el Maremagnum

Los Armats de Mataró empezaremos la campaña de Navidad, este sábado día 3, colaborando con los amigos de Corró d’Avall en la representación de su Pesebre Viviente.

De 12 a 2 del mediodía, y de 6 a 7 de la tarde en diferentes espacios del centro comercial se podrán ver los diferentes cuadros de esta representación. Los Armats estarán en un escenario de la primera planta.

El acto se enmarca dentro de la campaña “Un Nadal Viu” que convertirá durante los sábados y domingos de diciembre, todo el centro comercial en un gran Pesebre Viviente. El Pesebre de Corró d’Avall será el encargado de abrir estos actos que finalizarán el 23 de diciembre con la participación en total de 8 Pesebres Vivientes de Cataluña.

La primera representación del Pesebre Viviente de Corró d’Avall tuvo lugar el diciembre de 1997. Desde entonces, el pesebre ha ido creciendo en participantes y, también, en visitantes, hasta llegar a casi los dos mil visitantes que tuvo la representación el año pasado. Uno de los factores que ha hecho posible este incremento de visitantes fue entrar a formar parte de la Asociación Coordinadora de Pesebres Vivientes de Cataluña, en 2009, que ha permitido situar Corró d’Avall en el mapa de representaciones en Catalunya y que el municipio sea, en un futuro, el organizador de la asamblea anual de pesebres vivientes.

Actualmente, el Pesebre Viviente de Corró d’Avall cuenta con la participación de unas 300 personas, de todas las edades, entre figurantes, colaboradores, patrocinadores y organizadores, que año tras año trabajan para mejorar las escenas representadas. Como ejemplo, desde el niño Jesús, que suele ser un bebé de verdad, hasta el herrero, que este año cumplirá 82 años, pasando por varias generaciones y, sobre todo los jóvenes, que son el futuro de la entidad. A lo largo de estos últimos años, el Pesebre Viviente también ha contado con la colaboración de otras entidades de fuera de la comarca, como la Coral Albada de Granollers, la Coral Nats del 59 de Argentona, la Hermandad Rociera de Bellavista y los soldados romanos de los Armats de Mataró, que lo hacen desde el año pasado.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Visita a Roma año 1986. Crónica de un viaje (I)

 
Seria por los alrededores del mes de junio del año 1986, cuando el Monseñor Jaume Gozález Agápito, mataronés i por aquel entonces Rector de la Parroquia de Sant Andreu de Llavaneres, propuso a una representación de los Armats y en el transcurso de una comida en la vicaría de la Parroquia, que los Armats pudiesen acompañarlos en su visita prevista para septiembre a la Ciudad Eterna con motivo de la celebración del milenario de la Parroquia. Se apuntó además el hecho de que había muchas posibilidades de poder desfilar en la Plaza de Sant Pedro del Vaticano.

Fue una idea y una propuesta que la junta de los Armats recibió, seguramente, con cara de incredulidad, pero, como acostumbra a suceder con estas propuestas, el hecho de encontrarse con un desafío de estas dimensiones provocó una de esas reacciones repentinas. Dicho y hecho, el equipo directivo empezó a poner hilo a la aguja encarando una salida bastante complicada, que todavía dejaba algunos interrogantes abiertos.

En primer lugar, la posible respuesta de los propios integrantes al hecho de salir de la ciudad para hacer un desfile y, además, fuera del tiempo de Semana Santa. En segundo lugar, el hecho de ir tan lejos planteaba dos, o más, problemas importantes. Por un lado, como hacer el viaje, y por el otro se presentaban los problemas logísticos de traer todo el material del desfile. ¿Qué cara pondrían en las aduanas al ver toda una serie de lanzas, escudos y corazas de metal en un maletero?

Quizás por la circunstancia de que sería la primera vez en salir a desfilar fuera del país, de que sería la primera agrupación de Armats en hacer este viaje o por lo que fuese, lo que a veces no se puede organizar ni en todo un año, se hizo en tres meses.

Un problema importante fue la falta de personal para poder hacer una formación digna y representativa. Algunos Armats en activo no se apuntaron al proyecto. Al tratarse de un día laborable, no podían dejar sus obligaciones y otros no consideraron que la propuesta fuera lo suficientemente atractiva y declinaron participar. Esto dejaba algunas vacantes en la formación y había que buscar nuevos efectivos.
El año 1986 todavía existía la colaboración entre los Armats y la Sala Cabanyes en la organización del Misterio de la Pasión. Esto permitió que mucha gente ajena a la entidad tuviera conocimiento de este viaje y decidiera participar como peregrinos. Algunos de los acompañantes, pues, cubrieron las vacantes y se pudo contar con una formación bastante representativa de 40 Armats, con el problema añadido de que haría falta que los nuevos pudieran aprender tanto el paso de desfile como las evoluciones que se pudieran hacer. Por suerte todo se resolvió muy bien gracias a la buena predisposición y al interés de todos.

Superadas las trabas puramente organizativas y con toda la gente dispuesta para el viaje, llega el día de la salida, el lunes 22 de septiembre del 1986, a la Plaza dels Bous de nuestra ciudad, donde dos autocares de la empresa Casas nos esperaban. Alrededor de las 10 de la noche, la plaza hervía con la actividad frenética de cargar las maletas en los maleteros; junto con las cajas de cartón, las lanzas, los estandartes y los tambores; y los familiares que venían a despedirnos. Hay que remarcar que las corazas, los escudos, los cascos y los manguitos, iban dentro de cajas de cartón, de forma que cada Armat sabía que en una caja numerada tenía todo su equipo. A las 10 y media de la noche y con toda la ilusión del mundo empezó el viaje.

Nos esperaban, aproximadamente, unas veintidós horas de viaje, o sea, toda la noche del lunes y el martes casi entero. En medio, toda una noche intentando dormir (hay que recordar que hablamos de autocares de hace 25 años) y todo un día de viaje que parecía que no se acabaría nunca. Las piernas no sabíamos si eran las del vecino o bien las nuestras.

Un autocar donde todavía se podía fumar. Con aire acondicionado. Que incorporaba vídeo (Beta), y donde nos pasaron “Ben-Hur” (dos veces), “Las Sandalias del Pescador” (dos veces, también) y “Los Diez Mandamientos” (quizás sólo una vez). En todo caso, tanto da si fue una o dos veces la película. La cuestión era pasar el tiempo como fuera. Hablando con los compañeros, mirando por la ventana o cantando canciones que Marta Romagosa conducía.

Por fin llegamos, aproximadamente a las ocho de la tarde del martes 23, a la residencia Fraterna Domus, a unos 30 km de la ciudad de Roma. A continuación, la descarga de equipajes, la distribución de las habitaciones y la cena para todos. Pero lo más importante en aquellos momentos, era localizar a Monseñor Jaume, para que nos dijera si teníamos el permiso para poder desfilar el día siguiente por la Plaza de San Pedro. El grupo de la parroquia de Sant Andreu de Llavaneres ya hacía días que estaban en Roma, puesto que su viaje empezó días antes e hicieron más jornadas de estancia en la ciudad, visitando este museo permanente que es la ciudad de Roma. Después de cenar, pues, una visita relámpago en la ciudad para que pudiéramos visitar algunos lugares de la misma, entre ellos la Fontana de Trevi de noche.

Mientras la mayoría del grupo hacía esta visita, el entonces presidente y Capitán Manaia, Sr. Xavier Peláez, y Albert Miquel, Jordi Llinàs y Amadeu Llinàs, todos integrantes de la Junta Directiva, cogieron un taxi para que los llevara a la dirección donde podrían encontrar a Mn. Jaume. Si hubieran tenido un móvil, ¡lo que se habrían ahorrado! El taxista, haciendo honor a la fama, merecida, de conducción tan peculiar que tienen los italianos, se pasó semáforos en rojo, calles en dirección contraria, subió y bajó las aceras y, no podía ser menos, abucheó a otros conductores. Llegaron a destino y Mn. Jaume, al ver la cara de angustia que mostraban, los dice: “Tranquilos, que mañana desfiláis por la Plaza de Sant Pedro”. No sabemos si la cara de angustia era por el permiso o por el viaje en taxi.

Una vez finalizada la visita nocturna, retorno a la residencia para dormir, por fin, en una cama.

(Continuará)

lunes, 21 de noviembre de 2011

Nuestros Cascos

Guardia Pretoriana
Una de las características más relevantes de la vestimenta de los Armats es, sin duda, el casco. Con más o menos adornos, pero siempre con el característico penacho que siempre hemos relacionado con los cascos de los soldados del Imperio Romano o de la Guardia Pretoriana.
Históricamente los cascos romanos, conocidos como galea o cassis han cambiado su forma durante las diferentes etapas de la historia de Roma. Modelos conocidos son el casco de Montefortino, el casco Coolus y el casco Imperial.
Nuestra agrupación ha escogido el estilo de casco romano representado en grabados sobre piedra que actualmente se encuentran en el Museo del Louvre, donde se representa a la guardia Pretoriana con vestido de gala, y los relieves de la columna Trajana de Roma.

Columna Trajana (Foto: Jordi Romagosa)

Diferentes modelos de nuestra agrupación:

Capità Manaia
Casco Juvenil
Capitán: Es el que viste el Capitán Manaia. Es totalmente dorado y se caracteriza para tener el soporte del penacho de fieltro de color granate. El penacho está hecho de plumas naturales, también de color granate.

Juvenil: El que actualmente visten los integrantes de la sección de lanza de la Optiada Juvenil. Tiene el penacho de color verde y es totalmente dorado.





Decurión 1ª y 2ª
Decurión 3ª



Decurión: El que actualmente visten los Decuriones de la tropa. Cada Decurión va al frente de 5 soldados de lanza. Tiene el penacho de color negro. La visera y el soporte del penacho son dorados, el resto plateado. Existen dos variantes de este casco, siendo los de los Decuriones de la 3a sección de lanza ligeramente diferentes.





Soldado 1ª y 2ª
Soldado3ª




Soldado: El que visten los soldados de lanza. Con el penacho rojo, es el más característico. La visera y el soporte del penacho son dorados, el resto plateado. Tenemos también dos variantes.






Jefe de Banda
Tambor Primero
 

Jefe de Banda: Es el que viste el Jefe de la Banda. Se caracteriza para ser todo dorado y tener el penacho de color blanco.

Tambor primero: Lo viste el Tambor primero de la Banda. El soporte del penacho y unos adornos de la visera, son plateados. Su penacho es de color hueso.




Abanderado
Optió Tropa

Abanderado: Casco que lleva el Abanderado de la formación. Es parecido al de los Decuriones, pero con más adornos y con penacho de color hueso. Este modelo de casco, con ligeros variaciones, es el que visten también los Escoltas del Abanderado, el jefe de la Optiada Juvenil y el jefe Signífers o Estandartes.

Optió de Tropa: Es exactamente igual que el de los Decuriones, excepto el penacho que es de color hueso.



Banda
Optió Estandartes


Banda: Es el que visten el resto de integrantes de la Banda. El soporte del penacho y la visera son dorados, el resto plateado. Tienen el penacho de color negro.


Optió Estandartes. Es exactamente igual que el de la Tropa, excepto el penacho de color hueso.




Arquero



Arquero / Equite: Casco totalmente plateado con el penacho de color rojo. Este tipo de casco lo llevan los condutores de la Biga y los arqueros, pero también el Optió de la Optiada Juvenil y el Signífer principal, que lleva el estandarte con el escudo de la entidad.







(Fotografias de los Cascos: Gemma Romagosa)