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lunes, 17 de abril de 2023

20 años del cuadro Soldats de Pau

Las dos fotos superiores, año 2009 "Homenatge a la Ciutat" en la plaza de Santa Anna. Las dos inferiores, año 2012 en la plaza del Ayuntamiento.

Si una cosa caracteriza a todas las agrupaciones de Armats, Manaies, Estaferms, etc., es el hecho de que todas, de una forma o de otra, realizan lo que denominamos Evoluciones. Las evoluciones son movimientos ordenados que las secciones de lanza (mayoritariamente) de cada grupo, desarrollan con el ritmo que marca la Banda, y que forman figuras o cambios de posición.
Sabemos que el origen de los Armats se encuentra en la presencia de un grupo de gente que, vestida según la época, recordaban los soldados romanos que custodiaban el sepulcro de Jesús, y lo que ellos hacían era simular la guardia en el “monumentum” que es cómo en latín se denominaba al sepulcro. Con el paso del tiempo se utilizará esta palabra para designar el lugar donde se reserva la Hostia Consagrada, símbolo de la presencia de Cristo, una vez finalizada la misa de la Santa Cena celebrada el Jueves Santo.
Esta gente que hacía guardia, lógicamente también hacía relevos y, parece ser, que el momento del relevo se ejecutaba de alguna manera vistosa que, según las autoridades eclesiásticas de la época, estorbaban a los fieles. Por eso en el siglo XVIII se prohíbe a los Armats hacer esta custodia y se los obliga a hacerlo en el espacio público, pasando a formado parte de las procesiones y llegando a ser un elemento importante y diferenciador.
La transformación de aquellos cambios de guardia seria pues el origen de las evoluciones o cuadros de los Armats durante las procesiones.
Nuestra agrupación dispone de un amplio de evoluciones a ejecutar. Antes de la supresión de las procesiones a finales de los años 60 del siglo pasado, no tenemos documentación fiel sobre lo que se llevaba a cabo, pero podemos concluir que, además del Paso de Fangar (característico de Armats de Mataró) y del Paso Ligero, ya se ejecutaban los Combates de 2 y de 3, la Flecha, el 3 de Fondo, los 2 cruces, la Estrella de 4 puntas y el paso Maspoch.
Con la recuperación del año 1981, estas evoluciones se mantuvieron, pero en 1986 empieza un acto nuevo llamado Homenaje a la Ciudad, con el fin de ofrecer los mismos cuadros al margen de las procesiones. De este modo el público podría ver de otro modo y más cómodamente (cuando hemos tenido graderíos) aquellos cuadros que no se pueden realizar en muchas calles por cuestión de espacio.
Los primero años se representan los cuadros ya existentes y, con la ampliación el 1991 con una tercera sección de lanza, se añaden la Estrella de 8 puntas, el Combate General y la nueva Flecha. Otras evoluciones fueron apareciendo con los años: Gala (2004), la Rueda de la Optíada Juvenil (2008), la nueva Estrella de 8 puntas (2010), la Estrella de los Signíferos (2010), el cuadro de la Optíada Juvenil (2010) y el Triángulo (2011). 

"Homenatge a la Ciutat" año 2012

El 17 de abril del 2003, Jueves Santo, se estrena una evolución conocida como “Soldados de Paz” o la “Muralla Humana”. Por lo tanto este año celebramos su 20º cumpleaños. Durante el acto se distribuyó entre el público un pequeño opúsculo con explicaciones del significado del cuadro.
En la evolución participan las 3 secciones de lanza y un Signífero con el Signum principal. Las tres secciones de lanza se encuentran en una disposición de 6 filas una junto a la otra y bajo el ritmo de los tambores evolucionan para rodear el estandarte. Una vez en esta posición las secciones giran hasta quedar encaradas, simulando que la mitad son atacantes y los otros defensores. Con las lanzas y escudos en posición de combate, las tres secciones realizan el paso de combate sobre el terreno chocando las puntas metálicas de las lanzas. Después de unos compases, las secciones deshacen su distribución para volver a la posición inicial.
Este cuadro se volvió a representar en el año 2009. La temporada 2012 (las temporadas las consideramos como el curso escolar) y en concreto el 24 de septiembre del 2011 se celebraba el 25º aniversario de la visita a Roma del año 1986. Fue aquel día cuando el entonces Papa Juan Pablo II nos denominó “Soldados de Paz”. Aquel Jueves Santo del 2012, pues, se volvió a repetir y de momento no se ha vuelto a presentar en público. 

(Fotografías: Mireia Romagosa i SOMDOS)


viernes, 16 de diciembre de 2011

Visita a Roma año 1986. Crónica de un viaje (III)

Por la tarde el autocar de los Armats se desplazó a la iglesia de la Trinità dei Monti, donde aparcó y la formación se vistió de nuevo a pie de autocar. Se trataba de hacer un desfile en la Plaza de España, en atención en la ciudad de Roma, para el cual se invitó especialmente a su alcalde, quien excusó la asistencia debido a una sesión de presupuestos que tenía en el Ayuntamiento. No obstante envió un representante para estar presente en el acto.

Antes de proceder al desfile se intercambiaron unos presentes entre los representantes de los Armats y el Ayuntamiento de Roma. Por parte de los Armats, se entregó un casco de Armat en miniatura y, en nombre del Alcalde de Mataró para el Alcalde de Roma, se obsequió con un cuadro que consistía en una baldosa cerámica con el dibujo de la Cruz de Término y también dos libros de la historia de Mataró. En nombre del alcalde de Roma, fueron entregadas dos medallas que simbolizaban la ciudad eterna, una para los Armats y la otra para el Alcalde de Mataró.

Momento del desfile (Foto: Rita Minguillon)
El desfile se llevó a cabo en el rellano central, donde se distribuyó la formación, para hacer unas evoluciones y un ‘Combate de 2’, ante nuestros acompañantes y una muchedumbre de curiosos que no esperaban encontrarse soldados romanos en aquel lugar. Nuevamente se repitió la pregunta de si aquel espectáculo era típico de la ciudad romana. “Pues, no. Es típico de muchas poblaciones de Catalunya y en especial de Mataró”, era nuestra respuesta, esperando que nos entendieran.

Saludo de la tropa a los asistentes (Foto: Archivo Armats)
La salida del recinto se hizo subiendo las escaleras hasta arriba del todo. A más de uno le costó mantener el paso durante la subida. Una vez arriba, volvimos a cambiarnos a pie de autocar y regresamos a la residencia para cenar y descansar.

El día 25 por la mañana los dos autocares iniciaron el camino de regreso con paradas en Florencia y en Pisa, para comer. Lo que se ha comentado para el viaje de ida es válido para el de vuelta, pero además, ahora todo el mundo llevaba un saco lleno de recuerdos y vivencias de un viaje irrepetible.

Cansados pero contentos, la expedición llegó a Mataró muy entrada la madrugada del día 26, donde después de la descarga del material y de las despedidas, alguien aprovechó para ir a trabajar.

Portada del Crónica de Mataró de 30/09/1986 (Archivo Armats)

Así finalizó aquel viaje tan especial para muchos.

Especial para los socios Armats en activo, por haber hecho un acto que ninguna agrupación había hecho antes. Estaban en activo por aquel entonces: Rafael Soriano Gudiel, Joan Rovira Robé (e.p.d.), Francesc Casabella Prat (e.p.d.), Joan Jordan López, Francesc Brullet, Francesc Xavier Brullet Pérez, Josep M. Brullet Pérez, Amadeu-Miquel Llinàs Barrios, Jordi Roca Vallmajor (e.p.d.), José Cebrian Rodríguez (e.p.d.), Josep Gómez Valls, Francisco Javier Peláez Sanfrancisco, Jordi Romagosa Berga, Albert Miquel Nogueras, Josep Balateu Giralt, Jordi Llinàs Barrios, Daniel Mataró Vidal, Jordi Romagosa Nebot, Miquel Guillén Torres, Francesc Serra Roselló, Jaume Sanegre Fontfreda (e.p.d.), Joan Lluís Martin Báez, Climent Roca Oromi, Francesc Castañares Salazar, Feliu Rovira Sánchez, Miquel Faja Sagalés, Jordi Martí Gelabert, Josep Riera Font, Ignasi López Fernández, Jordi Argés Codina, Joaquim Tudela Roy, Lluis M. Parull Cabot (e.p.d.) y Josep M. Dresaire Montasell.

Para los que no eran Armats, por haber podido ser por un día Armats de pleno derecho. Formaron parte de aquel grupo: Josep M. Malé (e.p.d.), Ramon Gay, Miquel Ros Vila, Josep M. Gironés Micas (e.p.d.), Damià Ros Avellana, Salvador Carbonell y Jordi Colomer Durà. Caso especial el de Miquel Ros, puesto que se acababa de casar y empalmó el viaje de novios con el viaje a Roma.

Para algunos de ellos, por el hecho de ser su primera salida como Armat, como por ejemplo el caso de Jordi Romagosa Nebot (actual Capitán Manaia), de Jordi Martí Gelabert (actual Ayudante del Capitán) y de Francesc Casabella Prat (e.p.d.). O también el caso de Jordi Romagosa Berga, que en sus años de socio fue la única vez que se vistió de Armat. Para el Armat Ignasi López Fernández, que en esta salida fue la primera vez que ocupó el lugar de Decurión, lugar que ha ocupado después durante más de veinte años.

Y otras anécdotas personales que desconocemos.

Asistentes al acto (Foto: Gemma Romagosa)

El sábado 24 de septiembre de 2011, una gran parte de estas personas nos reencontramos para recordarlo, en la conmemoración de estos XXV años del viaje y del calificativo “Soldados de Paz”. Acto en el que se pudo  visionar un resumen de las filmaciones originales de Jaume Ridorsa i Antonio López, en un montaje que preparó el compañero armat Miquel Guillén. Fue un momento emotivo, al recordar los aspectos y las anécdotas de este viaje que, sin duda, marcó un antes y un después dentro de nuestra entidad. 

Discurso de Amadeu Llinàs - Portavoz (Foto: Gemma Romagosa)
Desde la Junta actual, queremos dar las gracias a todos, por haber aportado vuestro granito de arena a la historia de los Armats. Historia que nos ha ayudado a llegar hasta lo que somos ahora y que nos empuja a nuestro futuro más cercano.
Discurso de Jordi Romagosa - Capità Manaia (Foto: Gemma Romagosa)

Los integrantes de aquella Formación y los acompañantes, todos juntos, podemos decir con satisfacción; “aquel día yo estuve allí”.
El Alcalde Mataró, Sr. Joan Mora se dirige a los asistentes (Foto: Gemma Romagosa)

martes, 6 de diciembre de 2011

Visita a Roma año 1986. Crónica de un viaje (II)

El miércoles 24, tocaba levantarse temprano, almorzar e irse hacia la ciudad. A las 9 de la mañana se tenía que entrar al recinto de la plaza San Pedro. El autocar de los que desfilaban por un lado, el de los acompañantes por otro. Los Armats ya salieron de la residencia a medio vestir. Es decir, un autocar lleno de gente vestida con túnica corta, calcetines y sandalias. No sabremos nunca que habría pasado si nos hubieran parado los Carabinieri por cualquier imprevisto.

El autocar aparcó junto a las columnas, en la intersección de las calles Vía Túnica y Vía Paolo VI. En aquel ligar se descargaron las cajas de cartón y todo el mundo acabó de vestirse a pie de autocar. Las caras de la gente que pasaba por allí y que iban a la audiencia, fueron todo un poema. Una pandilla de gente vistiéndose de... ¡ Soldados Romanos ! Algunos se pensaban que formaba parte del folklore local y que eran de la propia ciudad. “No, somos de Mataró, de Barcelona” les hacíamos entender como podíamos.
Llegada a la Plaza de San Pedro
Aproximadamente a las 9 de la mañana, la formación entró al recinto, después de pasar por los preceptivos controles de seguridad, desfilando i marcado el paso. En este punto, ya quedó claro, que la presencia de una gente vestidos de romanos, que no eran romanos de Roma, sino de Mataró, desfilando bajo aquellas columnas y acercándose al escenario, atraería la atención de los miles de personas de todo el mundo que ocupaban la plaza. Los empujones para poder acercarse a fotografiar o filmar aquella novedad en una audiencia, las pudieron ver los propios Armats mientras desfilaban. No fueron los únicos. Los fotógrafos acreditados, los reporteros y corresponsales de más de treinta cadenas, corrieron junto a los integrantes de aquel grupo que entraban vestidos de una forma extraña y al ritmo de unos tambores, marcando un paso marcial totalmente desconocido. Los carretes de fotos que llegaron a gastar los fotógrafos (no había tecnología digital) quizás hicieron que alguno de ellos se quedase corto para el resto del acto.

La anécdota de la entrada fue que el Santo Padre Joan Pau II salió al balcón de su despacho a ver quiénes eran los que estaba haciendo aquel escándalo en la Plaza. Dicen que acabó siguiendo el compás de los tambores picando de manos.

Al llegar a los pies de la escalinata de la Basílica, la formación detuvo su paso y se distribuyó por las sillas que tenía reservadas, al lado derecho de la tribuna que ocupaba el Santo Padre durante las audiencias. Por aquellos días las audiencias todavía se hacían en la plaza.
Esperando el inicio del acto
El día era luminoso. La plaza llena de gente. El calor, impresionante. El metal de las corazas y cascos iba aumentando la temperatura por instantes y el sudor nos caía por todo el rostro.

El Santo Padre entró a la plaza, todavía en coche descubierto, y la multitud respondió con saludos y gritos de afecto. En aquel momento el grupo conjunto de Llavaneres y Mataró ondearon una gran señera catalana.

Hecha la alocución del Santo Padre a todos los peregrinos y al finalizar la audiencia fue cuando se dirigió a pie a hablar a muchos de los congregados y, a continuación, también a los Armats, que estábamos situados en la gran escalinata con la Basílica al fondo, junto con la representación de la Parroquia de Sant Andreu de Llavaneres.
Momento de la conversación con el Papa
Fue en este momento, cuando se hizo entrega por parte del Presidente Honorífico de los Armats, Marcel•lí Llinàs (e.p.d.), de un casco en miniatura, reproducción de los que viste la tropa. Por parte de los representantes de la Parroquia de Sant Andreu de Llavaneres, fue entregada una reproducción del Santo Cristo que tienen en la iglesia. El Santo Padre, en correspondencia, hizo entregar un rosario a cada uno de los Armats. Fue durante este acto cuando, en medio de las fotografías de rigor y las conversaciones protocolarias, el Santo Padre se dirigió a los que tenía al lado y en un castellano perfecto los dijo: “Estoy muy contento de veros y saludaros y quiero que seáis siempre Soldados de Paz”. SOLDADOS DE PAZ, nombre que hemos llevado con orgullo desde aquel día.
Los Armats con el Santo Padre
La salida se hizo desfilando y marcando el paso, mientras la plaza se iba vaciando de gente y otras personas aprovechaban para hacer las fotografías que no habían podido hacer durante la entrada. Al llegar a la Vía Paolo VI, la formación desarrolló el ‘Combate de 2’ para todos los asistentes. Más y más fotografías de la gente que se concentraba alrededor de la tropa y, como anécdota, una pareja de novios que se fotografiaron con aquellos soldados romanos. Sobre todo la novia, que se retrató con todos los Armats que pudo.

Toda la tropa se vistió a pie de autocar y a continuación el grupo hizo una breve visita por el alrededores de la Vía della Conziliazione y el castillo de Santo Angelo, hasta la hora de comer.


(Continuará)


(Fotografias: Archivo Armats de Mataró)

viernes, 25 de noviembre de 2011

Visita a Roma año 1986. Crónica de un viaje (I)

 
Seria por los alrededores del mes de junio del año 1986, cuando el Monseñor Jaume Gozález Agápito, mataronés i por aquel entonces Rector de la Parroquia de Sant Andreu de Llavaneres, propuso a una representación de los Armats y en el transcurso de una comida en la vicaría de la Parroquia, que los Armats pudiesen acompañarlos en su visita prevista para septiembre a la Ciudad Eterna con motivo de la celebración del milenario de la Parroquia. Se apuntó además el hecho de que había muchas posibilidades de poder desfilar en la Plaza de Sant Pedro del Vaticano.

Fue una idea y una propuesta que la junta de los Armats recibió, seguramente, con cara de incredulidad, pero, como acostumbra a suceder con estas propuestas, el hecho de encontrarse con un desafío de estas dimensiones provocó una de esas reacciones repentinas. Dicho y hecho, el equipo directivo empezó a poner hilo a la aguja encarando una salida bastante complicada, que todavía dejaba algunos interrogantes abiertos.

En primer lugar, la posible respuesta de los propios integrantes al hecho de salir de la ciudad para hacer un desfile y, además, fuera del tiempo de Semana Santa. En segundo lugar, el hecho de ir tan lejos planteaba dos, o más, problemas importantes. Por un lado, como hacer el viaje, y por el otro se presentaban los problemas logísticos de traer todo el material del desfile. ¿Qué cara pondrían en las aduanas al ver toda una serie de lanzas, escudos y corazas de metal en un maletero?

Quizás por la circunstancia de que sería la primera vez en salir a desfilar fuera del país, de que sería la primera agrupación de Armats en hacer este viaje o por lo que fuese, lo que a veces no se puede organizar ni en todo un año, se hizo en tres meses.

Un problema importante fue la falta de personal para poder hacer una formación digna y representativa. Algunos Armats en activo no se apuntaron al proyecto. Al tratarse de un día laborable, no podían dejar sus obligaciones y otros no consideraron que la propuesta fuera lo suficientemente atractiva y declinaron participar. Esto dejaba algunas vacantes en la formación y había que buscar nuevos efectivos.
El año 1986 todavía existía la colaboración entre los Armats y la Sala Cabanyes en la organización del Misterio de la Pasión. Esto permitió que mucha gente ajena a la entidad tuviera conocimiento de este viaje y decidiera participar como peregrinos. Algunos de los acompañantes, pues, cubrieron las vacantes y se pudo contar con una formación bastante representativa de 40 Armats, con el problema añadido de que haría falta que los nuevos pudieran aprender tanto el paso de desfile como las evoluciones que se pudieran hacer. Por suerte todo se resolvió muy bien gracias a la buena predisposición y al interés de todos.

Superadas las trabas puramente organizativas y con toda la gente dispuesta para el viaje, llega el día de la salida, el lunes 22 de septiembre del 1986, a la Plaza dels Bous de nuestra ciudad, donde dos autocares de la empresa Casas nos esperaban. Alrededor de las 10 de la noche, la plaza hervía con la actividad frenética de cargar las maletas en los maleteros; junto con las cajas de cartón, las lanzas, los estandartes y los tambores; y los familiares que venían a despedirnos. Hay que remarcar que las corazas, los escudos, los cascos y los manguitos, iban dentro de cajas de cartón, de forma que cada Armat sabía que en una caja numerada tenía todo su equipo. A las 10 y media de la noche y con toda la ilusión del mundo empezó el viaje.

Nos esperaban, aproximadamente, unas veintidós horas de viaje, o sea, toda la noche del lunes y el martes casi entero. En medio, toda una noche intentando dormir (hay que recordar que hablamos de autocares de hace 25 años) y todo un día de viaje que parecía que no se acabaría nunca. Las piernas no sabíamos si eran las del vecino o bien las nuestras.

Un autocar donde todavía se podía fumar. Con aire acondicionado. Que incorporaba vídeo (Beta), y donde nos pasaron “Ben-Hur” (dos veces), “Las Sandalias del Pescador” (dos veces, también) y “Los Diez Mandamientos” (quizás sólo una vez). En todo caso, tanto da si fue una o dos veces la película. La cuestión era pasar el tiempo como fuera. Hablando con los compañeros, mirando por la ventana o cantando canciones que Marta Romagosa conducía.

Por fin llegamos, aproximadamente a las ocho de la tarde del martes 23, a la residencia Fraterna Domus, a unos 30 km de la ciudad de Roma. A continuación, la descarga de equipajes, la distribución de las habitaciones y la cena para todos. Pero lo más importante en aquellos momentos, era localizar a Monseñor Jaume, para que nos dijera si teníamos el permiso para poder desfilar el día siguiente por la Plaza de San Pedro. El grupo de la parroquia de Sant Andreu de Llavaneres ya hacía días que estaban en Roma, puesto que su viaje empezó días antes e hicieron más jornadas de estancia en la ciudad, visitando este museo permanente que es la ciudad de Roma. Después de cenar, pues, una visita relámpago en la ciudad para que pudiéramos visitar algunos lugares de la misma, entre ellos la Fontana de Trevi de noche.

Mientras la mayoría del grupo hacía esta visita, el entonces presidente y Capitán Manaia, Sr. Xavier Peláez, y Albert Miquel, Jordi Llinàs y Amadeu Llinàs, todos integrantes de la Junta Directiva, cogieron un taxi para que los llevara a la dirección donde podrían encontrar a Mn. Jaume. Si hubieran tenido un móvil, ¡lo que se habrían ahorrado! El taxista, haciendo honor a la fama, merecida, de conducción tan peculiar que tienen los italianos, se pasó semáforos en rojo, calles en dirección contraria, subió y bajó las aceras y, no podía ser menos, abucheó a otros conductores. Llegaron a destino y Mn. Jaume, al ver la cara de angustia que mostraban, los dice: “Tranquilos, que mañana desfiláis por la Plaza de Sant Pedro”. No sabemos si la cara de angustia era por el permiso o por el viaje en taxi.

Una vez finalizada la visita nocturna, retorno a la residencia para dormir, por fin, en una cama.

(Continuará)

martes, 4 de octubre de 2011

La nueva Insignia Soldats de Pau


Os presentamos el diseño de la nueva Insignia Romana conmemorativa de los XXV años de Soldados de Paz, que fue presentado el pasado 24 de septiembre, en nuestro local, durante el acto de conmemoración de esta efeméride.

La estructura de la misma, diseñada por el compañero Joaquim Valls, consta de elementos característicos de los Signum Romanos.

Incorpora la alegoría de los XXV años de Soldados de Paz en el medallón central y las medallas laterales.

Otros elementos que forman parte son la espada romana o Gladius y el casco romano (Gálea)

Este estandarte está previsto que se estrene la próxima Semana Santa.